Un duelo de volantines que se vuela con los dos pulgares, sin joystick en pantalla. Se cobra hilo, se larga, se busca el cruce — y se corta.
Tirar, aserruchar, alargar y soltar. Los mismos movimientos que en el cerro, hechos con los pulgares donde el hilo sale de la pantalla.
Dónde se cruzan, con qué ángulo y con cuánta tensión decide quién corta a quién. No hay botón de atacar.
Lo que se vende son diseños de volantín. Nunca poder: el curado y el vuelo son iguales para todos.